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jueves, 19 de junio de 2014

Testeando el mundo

Muchos sabemos de unas cuantas características que todo tester debería tener, por ejemplo, curiosidad, creatividad, pensamiento crítico, pensamiento lateral, etc. Y esas características nos ayudan a generar ideas sobre cómo poner a prueba aplicaciones o sistemas, permitiéndonos dar en nuestro trabajo un desempeño, como mínimo, aceptable.

Pero ¿qué pasa cuando se aplican esas características en la vida diaria? ¿En acciones o conversaciones cotidianas? Eso me pasa a mí y puedo ver que le sucede a otros testers. Y no es algo que yo elijo hacer (al menos proactivamente), y yo diría que los demás tampoco.

Muchas personas, sin ser testers, tienen algunas de éstas características, pero el enfoque organizado de estos atributos, que se adquiere al entrenarse en testing, ha hecho que se conviertan en herramientas de la vida diaria.

 Esto da como resultado poder tener una conversación interesante de prácticamente cualquier tema, aun si es algo absurdo. Provoca siempre estar receptivo a inconsistencias o anomalías en cualquier lugar: un supermercado, un libro, una tienda de ropa, hasta los vicios de lenguaje al interactuar con la gente. Hace que te tomes un segundo más para decidir o combinar cosas de una manera diferente a la tradicional y así generas hilos de pensamiento extraños, que no sabes a dónde van a llegar o si serán de utilidad, el único propósito es explorarlos.


Entonces, cuando sucede esto, exactamente ¿qué significa? Puede haber muchas respuestas, pero para mí demuestra que el testing tal vez no es sólo un trabajo, sino una manera de aproximarte a tu entorno. 

Creo que si estás un poco de acuerdo con ésto, tal vez tienes el mejor trabajo en testing que puede haber. ¿Cierto?