Siguenos en:

viernes, 30 de agosto de 2013

Usando nuestro mejor pensamiento en el trabajo

Ya sea que hablemos de pensamiento racional, lateral, crítico o analítico sería genial que nuestros momentos de “mejor” pensamiento sean en el trabajo, sin embargo la realidad es que no es así.
El Dr. David Rock, director ejecutivo del NeuroLeadership Group menciona en una de sus publicaciones un dilema esencial con el que muchos nos podemos identificar.
“Nos regimos bajo reglas que se enfocan al trabajo en una fábrica, en un tiempo donde la mayoría de nuestro trabajo requiere de pensamiento profundo”.
¡Ojo! No se trata de demeritar ningún trabajo o rol, sino que debemos reconocer que existen tareas entre los roles que requieren distintos tipos de pensamiento. Un estudio dirigido por este instituto demostró que solamente el 10% de las personas entrevistadas mencionaron que sus mejores momentos de pensamiento son en el trabajo.
Si el trabajo no es inspirador para pensar, ¿qué lo es? Dentro de los comentarios más concurrentes se encuentran: la regadera, trotar, los minutos previos a dormir, un viaje, entre otros.
Sin embargo, aún podemos hacer algo para que esos momentos sean más frecuentes en el trabajo; las distracciones son sin duda una pieza clave en cualquier tarea que involucre un alto nivel de pensamiento o creatividad. Las pelotas antiestrés, dibujar, la escritura a mano (o en mi caso los malabares), son algunas tareas que apoyan a la actividad cerebral con el propósito de potenciar nuestro pensamiento.
David Creswell, neurocientífico de Carnegie Mellon, encontró  que las personas que se distraen durante periodos cortos de tiempo son quienes mejores resultados obtienen a la hora de resolver problemas complejos.
Incluso se ha buscado comprobar que hasta la ropa que utilizamos puede influir en este tipo de procesos cerebrales; algunos investigadores han descubierto que existe una relación cognitiva ligada a la ropa que utilizamos, así como a lo que esta ropa significa. Durante una prueba cognitiva, los participantes que usaban bata blanca durante este proceso cometieron menos errores que quienes no la usaban y también menos errores que quienes la usaban bajo la idea de que la bata pertenecía a un pintor. Esto sugiere que usar ropa con cierto significado puede también ayudar a potenciar la efectividad de estos procesos cognitivos.
Una vez que entendamos que estas dificultades son simplemente limitaciones inherentes a la forma en que nuestro cerebro trabaja, podremos usar distintas estrategias para compensarlas. Es entonces donde podemos buscar esos distractores que apoyen a sacar nuestro “mejor” pensamiento durante el trabajo con el propósito de obtener mejores resultados de nosotros mismos.
Tú, ¿qué distracciones tienes en tu trabajo para que sea más productivo?